Hace muchos años comencé a hacer cambios en mi estilo de vida, siempre buscando vivir mejor y sentirme mejor. Gran parte de esos cambios tienen que ver con cómo nos alimentamos, y con cómo los alimentos naturales me permitieron recuperar mi salud. Hoy compartiré con ustedes cuáles son 6 los  alimentos que ya no se encuentran en nuestra despensa, por qué, y cuáles usamos en su lugar.

 

Harina blanca

La harina blanca es uno de los productos inflamatorios por excelencia, altamente procesada y blanqueada, es un ingrediente que carece de nutrientes y fibra -dos elementos indispensables que nuestro organismo requiere-, que además se relaciona a un amplio espectro de problemas de salud, desde estreñimiento y gastritis hasta diabetes, y que además, altera a largo plazo la forma en que nuestro cuerpo “procesa” los azúcares.

Dejé de usarla hace más de 5 años y en cambio he descubierto un mundo de harinas nutritivas y sabrosas, que la mayoría de las veces preparo al momento de hornear, triturando granos en mi procesadora. Las harinas hechas en casa son la mejor opción, ya que son económicas, frescas, nutritivas, ricas en fibra, y le dan variedad de sabores y colores a nuestras recetas.

Mis harinas favoritas son de trigo sarraceno, quinoa, arroz, espelta, avena, garbanzos, coco, almendras y linaza. Para prepararlas sólo las trituro en mi Nutribullet y cuando voy a hornear las voy mezclando; muchas veces las recetas quedan más ricas al mezclar dos tipos de harina en una misma preparación.

*Así como no compro harina blanca ni de trigo integral, evito los productos que la contengan, como cereales en caja, pan, queques, pasteles, barras de cereal, etc. Estos productos los hago yo misma con harinas integrales, o los compro en su versión integral sin harina de trigo común.

 

Aceite común

Al igual que la harina, el aceite común carece de nutrientes, es altamente procesado y refinado. El aceite vegetal, de maravilla o similares, suele estar rebajado con otros aceites de dudosa procedencia, se degrada al ser expuestos a altas temperaturas y resulta dañino para nuestro organismo.

En mi cocina uso ghee, aceite de oliva orgánico extra virgen, y aceite de coco, que suelo usar en postres y recetas crudiveganas ya que entrega ‘estructura’ a las recetas. El Ghee es una mantequilla clarificada a la que se le remueven los sólidos de lactosa y otras toxinas, es un alimento medicinal que se origina en la india y es muy fácil de encontrar en tiendas naturales. El aceite de oliva es una buena opción para cuidar nuestro corazón y lo uso frío en el aliño de ensaladas, pastas, salsas, etc.

 

Azúcar blanca

El azúcar es un producto curioso, ya que nuestro organismo no lo necesita en ningún nivel, no aporta nutrientes, sólo provoca daños a corto y a largo plazo, entre los que se incluyen inflamación, y enfermedades como la diabetes y obesidad. Los endulzantes artificiales tampoco son buena opción, ya que provocan daños graves en la flora bacteriana, debilitando así nuestro sistema inmune. El azúcar integral o rubia es básicamente lo mismo que el azúcar blanca, pero con un poquito de colorante.

En mi despensa hay estevia en hojas y en gotitas, panela, y azúcar integral de coco que uso sólo para hornear, en pequeñas cantidades. Cuando hago postres los endulzo añadiendo un poco de dátiles o ciruelas secas a la receta. He descubierto que lo mejor que podemos hacer respecto al azúcar, es re educar nuestro paladar para que el endulzar deje de ser necesario. La obesidad y la diabetes se están convirtiendo en una epidemia en todo el mundo, y mantener nuestra necesidad de azúcar solo la mantiene.

 

Sal fina

Se recomienda abandonar el uso de sal fina de mesa desde todos los sectores de la Salud, tanto así, que la misma empresa de sal decidió crear una “bio sal” que se supone que es menos dañina. Al igual que con el azúcar, es necesario que re eduquemos nuestro paladar y encontremos el sabor real de los alimentos, para poder así generar un cambio de hábitos que sea sostenible en el tiempo.

En mi despensa hay sal de mar y sal rosada de perú, ambas las uso con moderación al momento de cocinar, y destaco el sabor de la comida con hierbas, semillas, y condimentos. Estos dos tipos de sal son ricas en oligoelementos y minerales, ambos necesarios para una buena salud.

Si miramos los ingredientes de los alimentos procesados, todos tienen muchos gramos de sal, incluso los dulces, ya que se utiliza como preservante en estos productos. Es por eso que es muy importante consumir alimentos frescos y evitar los envasados o procesados.

 

Lácteos

La leche de vaca es un alimento muy nutritivo… para los terneros. Para los humanos, el consumo de este líquido con hormonas de crecimiento bovinas y antibióticos industriales generalmente resulta en procesos inflamatorios de diversa índole, desde afecciones respiratorias por la inflamación de las mucosas, hasta problemas gástricos debido a su difícil digestión.

La necesidad de consumir lácteos responde principalmente a un tema de gustos, ya que el calcio y la proteína se encuentran en abundancia en el reino vegetal, el sésamo y las almendras por ejemplo, tienen mucho más calcio que un vaso de leche de vaca.

En mi casa no suelo tener lácteos comerciales (de los que venden listos) ni vegetales ni animales, porque al ser comercializados son pobres en nutrientes y contienen muchos aditivos, preservantes, azúcar y otros elementos que nuestro organismo no necesita. A veces hago leche vegetal de semillas en mi licuadora, otras veces hago queso crema de caju o yogurt de coco para alguna receta especial. Trato de que todo sea hecho en casa. A veces uso crema de coco para cocinar, y busco la más pura en sus ingredientes. Una buena opción para quienes no quieren dejar de consumir lácteos, es preparar yogur griego en casa con leche de vaca o de cabra, siempre y cuando sea de granja o producida a menor escala.

 

Té negro en bolsa

El té negro en bolsa está presente en la gran mayoría de los hogares de chile, y tiende a provocar dos cosas que no me gustan: la primera, un montón de basura, porque casi todos usan té en bolsa con doble envoltorio; y la segunda, que se hace necesario comprar azúcar, o usar endulzantes de algún tipo, ya que por su baja calidad, usualmente es necesario mejorar su sabor.

Mi opción fue hace años dejar el té negro en bolsa, no me gusta su sabor! cuando me gustaba era porque le ponía 3 cucharadas de azúcar, lo que es claramente un exceso, y con 3 o más tazas de té diarias eso va sumando basura de las bolsitas, y mucha azúcar.

En nuestra despensa tenemos una gran variedad de hierbas, té verde, rooibos, e infusiones que compramos a granel o preparamos nosotros mismos mezclando cáscaras de cítricos, frutas deshidratadas y especias. Siempre busco infusiones que me guste su sabor, así no es necesario endulzarlas, y las preparamos en tetera o con un infusor para no generar tantos desperdicios.

 

Muchas gracias por leer esta entrada! De ninguna manera busco “demonizar” ni “atacar” a ninguna persona, marca, o producto, sólo comparto algunos datos sobre productos que he eliminado de mi despensa, y cómo esto ha ayudado a que integremos más alimentos nutritivos, y nos sintamos mejor al comer más natural. Gracias por sus comentarios!