El sagrado femenino es aquello que comienza a emerger dentro de nosotras, y se expresa como la creatividad, amor, intuición, perdón, armonía, belleza, sanación, y completitud.

El sagrado femenino es sagrado, y sin embargo, ha sido suprimido, degradado, y devaluado, por demasiado tiempo. Históricamente, la interpretación de lo humano más antigua que se conoce, comprende la divinidad como la mujer, y la diosa original como la madre tierra. A partir de la capacidad que tenemos las mujeres para engendrar vida, la divinidad de la diosa es la metáfora que explica cómo la tierra es una madre que nutre.

Nutre a sus hijos, a la humanidad. La divinidad de la diosa es la metáfora de la tierra como protectora, y como engendradora de vida.

Siendo vasijas de creación, el poder divino de lo femenino era abrazado y amado. Respetado, venerado y vivencias.

Los primeros sacerdotes fueron las sacerdotisas, y los primeros hombres medicina fueron mujeres medicina.

Las tradiciones de los antiguos, donde Diosas y Dioses honraban lo humano y lo divino, han sido suprimidas entre guerras e invasiones.

Las religiones populares del momento graban en sus escrituras historias de héroes y santos siendo tentados por mujeres malvadas. En las cruzadas se usó el terror para destruir antiguas reliquias de los ancianos. Quemaron brujas, mataron a las sacerdotisas, a las chamanas.

Hoy en el sur encarcelan a las machis.

Las mujeres fueron capturadas, se les prohibió la entrada a los templos. Algunas se escondieron, algunas lucharon. Gracias a las que sobrevivieron se mantienen vivas nuestras más arcanas tradiciones. Gracias a las mujeres valientes y mágicas que honran su linaje.

Mientras las culturas y saberes en torno a la diosa fueron quedando ocultas, prohibidas, en el olvido; la tradición occidental comenzó a mezclar nuestra divinidad con sus prejuicios: se habló de males, de superstición, de brujería.

Las cualidades que la Diosa representa quedaron en el olvido también. Y así es como el hombre blanco decidió que la ambición es más importante que el amor, que la lógica es más importante que la intuición.

La destrucción, la acumulación de bienes y la venganza se volvieron más importantes que la familia, la creatividad, y el respeto por la naturaleza, que es nuestro hogar.

Pero hay esperanza.

Hay un movimiento que está ocurriendo aquí y ahora, un despertar más allá del ruido y de las ciudades, un despertar en los bosques, y en los océanos, y en las montañas. Un rugido que hace vibrar la tierra y los corazones de aquellos que están conectados con el cosmos.

Es el llamado de la Diosa, el llamado al balance y la justicia, un llamado a ordenar nuestras prioridades con la vida misma como el bien último y el valor más alto. Es un llamado a honrar lo divino en ti.

El Sagrado Femenino puede y debe ser recuperado para lograr la paz.

Texto de Robbyne La Plant

Traducido y adaptado por Andes Guardianes