Cascada Las Buitreras. Un mágico lugar que conocí gracias al documental Maule Indómito de @maulefilms. En cuanto salí del estreno hice una lista con los principales lugares que me interesaba recorrer este verano, y en primer lugar quedó Las Buitreras, tanto por su belleza como por su cercanía con mi ciudad. Le dije a mi papá que quería ir, y me dijo “ah yo siempre voy para allá a andar en bici, vamos”. Dicho y hecho, ahí estábamos, un buen picnic con nuestras botellas y contenedores Klean Kanteen para no dejar residuos, bloqueador, trajes de baño, y cámara de fotos. Sabíamos que se venía imperdible, y así fue.

Potrero Grande es una localidad rural emplazada en los faldeos pre cordilleranos de la provincia de Curicó, rodeado de tupidos y centenarios bosques de robles, raulíes, coigües, arrayanes y canelos, una ruta de cascadas y puentes que cruzan ríos prístinos, que bajan encajonados serpenteando por los cerros y quebradas. Este sector es bien conocido por su playa popular, que cuenta con camino asfaltado de fácil acceso, donde los bañistas disfrutan tardes completas en el Estero Potrero Grande, amplio, de aguas limpias, apto para el baño, y cerca de la ciudad.

Sin embargo, uno de sus mayores atractivos permanece un poco oculto, y su ubicación se entrega boca a boca, al igual que un secreto a voces: eso es Las Buitreras, un lugar lleno de magia, escondido y a la vez a simple vista, esperando al curioso y al que presta atención. Hoy en Andes Guardianes, les entregaremos las coordenadas para llegar, con la condición de que todos cooperemos en la tarea de mantener limpia la tierra, nuestro único hogar. Si visitas este Santuario, no dejes basura, menos plástico, no enciendas fuego, vuelve a tu hogar con todos tus desechos, no pertubes la flora y la fauna, el planeta de lo agradece.

Un salto de aguas de aproximadamente 30 metros de altura, es lo que vimos desde el Mirador Las Buitreras, una plataforma de madera que se sostiene gracias a cuerdas metálicas ancladas firmemente a la roca. Sin barandas, sin protección, es pura apertura a la montaña, no apta para personas con vértigo, pero toda una experiencia para los que les gusta ir más allá.

Para llegar a este mirador, sólo se debe tomar la ruta local hacia el pueblo de Molina, nosotros salimos desde Curicó. Ya en Molina, pasando la plaza, encontrarán señalética indicando cuál es la dirección hacia Potrero Grande, se debe seguir ese camino, hasta donde se acaba el asfalto y se llega a un camino de tierra, y seguir un par de kilómetros. El acceso al mirador carece de indicaciones, sin embargo, hay 3 señales para ubicarlo: 1) generalmente hay varios autos estacionados, una apertura grande en la cerca de alambre entre el camino y los terrenos de la quebrada, y bastante gente transitando el lugar, 2) es antes de llegar al sector de El Buchén, si llegan al Buchén, hay que devolverse aprox 4kms, y 3) la ruta más empinada de acceso a las cascadas, da justo al camping Morongo, casi al llegar al buchén, donde también encontrarán personas en tránsito.

Luego de contemplar la quebrada desde el mirador, y trazar imaginariamente la ruta de acceso, seguimos las indicaciones de unas personas y encontramos una huella que bajaba por el cerro, se debe bajar aproximadamente media hora, a paso normal. Lamentablemente, el sendero estaba lleno de basura, desde pañales hasta botellas plásticas, que tardan cientos de años en degradarse. Luego de algunos tramos empinados y otros no tanto, llegamos a una parte más o menos terrible: arena suelta, fina, y con harto desnivel; en este punto van a ir cansados, pero ya se escucha el agua, además, la arena permite reconocer las cercanías de una playa, río o lago.

En este caso, el fin de la arena da paso a uno de los pozones que poco a poco recolectan y dejan fluir el agua proveniente de la cascada. Junto a los pozones encontrarán indicaciones del sendero, e información de flora y fauna nativa, pueden recorrer el sector caminando entre el sendero y las piedras, siguiendo la dirección del agua. De todas formas, recomendamos ir con zapatillas con buen agarre, no planas, ni hawaianas. Subiendo en dirección contraria a la corriente, bordeando el estero, en aproximadamente 10 minutos se llega al pozón principal, donde el agua del salto grande cae directamente.

Aquí, es necesario tomar al menos un par de minutos para contemplar la vegetación exhuberante, húmeda, y el agua cristalina. Oahu o el Maule? Especies vegetales de pantano, insectos, anfibios y peces, se mezclan con cerros custodiados por robles milenarios, y el rumor del agua te acompaña en tu camino cerro arriba al abandonar el lugar.

Aprovecha el pozón para bañarte y descansar, el lugar es ideal para nadar, hacer rapel y otros deportes como ciclismo en ruta y escalada. Se recomienda llevar al menos 1 litro de agua por persona, ropa para protegerse del sol, y bloqueador. Sendero de dificultad moderada.