Un altar se define como un lugar o estructura, destinada al culto religioso, un lugar donde se hacen ofrendan, donde existe un ambiente de respeto, y devoción, la cumbre o el centro de un entorno donde ejercer nuestra fe y espiritualidad. Altar viene del latín altar, de altus, que nos remite a ‘elevación’, por lo que además de simbolizar la conexión con lo más alto (con un Dios, o un Gran Misterio), suelen representarse como estructuras en altura.
El altar más conocido para el pueblo moderno occidental, es el altar de la misa Católica, elevado por sobre los feligreses, contenedor de los objetos sagrados de dicho culto. Sin embargo, existen templos y altares de toda índole y religión, los hay colectivos, personales, elegantes, sencillos, en espacios abiertos, y dentro de las moradas. Sin ir más allá, el famoso Stonehenge, el Partenón, los Zigurat, y nuestras pirámides escalonadas Aztecas son ejemplos de estructuras exteriores, inmensas, que guardan entre sus rocas vestigios de fervor religioso, de rezos y plegarias elevadas por humanos de otras épocas.
Así, conociendo todo tipo de altares, es que hoy revisaremos el tema del Altar Personal, que mencionamos brevemente en los artículos anteriores. El Altar personal, es en este caso, el lugar sagrado donde podemos sentirnos a resguardo, donde podemos desarrollar una conexión con nuestra más alta conciencia e intuición, el lugar que alberga nuestra práctica espiritual.
Cuando hablamos o escuchamos de meditar, de elevar una plegaria o un decreto, de reflexionar, de elaborar una lista de intenciones, etc., estamos refiriéndonos a ejercicios espirituales de auto conocimiento, de desarrollo de nuestro propio ser, que requieren un espacio de tranquilidad, propicio para esta conexión, para recibir mensajes de lo divino, para guardar nuestros objetos de poder: todo esto ocurre en torno a nuestro altar personal.
Con los años, mi altar ha cambiado muchísimo. Desde contener manuscritos en la adolescencia, pasó a ser el refugio de piedras y gemas, y hoy se encuentra custodiado por los Atalayas Cardinales. Mi altar personal siempre es distinto, ya que normalmente viajo seguido, por eso busco lo constante en mi aguayo de Cusco, una de las ciudades con el mayor portal energético del mundo, contiene cristales, incienso, hojas secadas por mi según la luna, velas de cera de abeja natural, agua elemental de tormenta, salvia y palosanto para el sahumerio, y normalmente reposa sobre madera.
Hay objetos representando los Cardinales, Norte, Sur, Este, Oeste; y también los Elementos, Aire, Tierra, Fuego, Agua; así genero una conexión directa con la tierra y sus espíritus tutelares. En mi altar encuentro la inspiración y conexión necesaria en cada luna Nueva, hacia él oriento mi práctica de yoga, en torno a él reúno a mi familia y amigos en cada luna Llena, y es hacia el altar donde celebramos cada círculo de mujeres, cada taller de Ciclo Lunar y Menstrual, cada Aquelarre.
El altar de mi mamá es más fino y a la vez más austero, descansa sobre una mesa de madera hecha a mano, vestido con una lámpara de sal, cuarzos, y un difusor a vapor con sus aceites esenciales, contiene también un Cristo en la Cruz, la Virgen del Carmen, una botella de agua bendita, una estampita de San Expedito, y siempre hay flores frescas que representan la fe y la devoción.
A continuación, compartimos una traducción – adaptación de Diane Ahlqvist:
«Tener un altar personal no es bajo ningún término, un requerimiento para tener un trabajo espiritual en concreto, pero es un excelente lugar donde mantener juntos todos tus , y donde concentrar tu ejercicio espiritual, elevando tus plegarias a la entidad que resuene en ti. Úsalo no sólo para guardar estos ítems especiales, sino también como un lugar para rezar, meditar, y recibir mensajes de tu conciencia y tu conexión con lo más alto.
Un altar puede ser un área lisa y firme donde ubicar tus objetos. Puede ser una mesa pequeña, o una sección en tu escritorio o tocador. La parte superior de un velador, un clóset, un librero, o incluso un cajón de madera. Aquí puedes usar tu creatividad y encontrar un lugar que se acomode a tus posibilidades.
Puede que no te acomode tener un altar permanente, sino que prefieras armar uno temporal sólo para ocasiones especiales. Tu altar normalmente recoge objetos como velas, incienso, varas, cuchillos, copas, piedras, figuras, agua elemental, agua bendita, y cualquier otro objeto que uses como un ítem especial en tu ambiente, que contenga propiedades espirituales o santas, o un significado trascendente para ti.
No hay una manera correcta ni especial de montar un altar, mueve los objetos, ordena, desordena, mezcla hasta sentir que está bien, que se ve bien para ti.
Un altar en el exterior también es una bella experiencia para crear nuestro rincón especial. Puede ser construido cerca de nuestro árbol favorito, usando piedras, maderas y ladrillos. Puedes construir una mesa especial en base a madera en desuso. Para hacerlo aún más fácil. puedes usar la base de un árbol que haya sido talado, te entregará una energía especial, también puede ser una roca, o un sitio plano sobre una tabla.
En cuanto a la dirección en que se ubica tu altar, hay muchas escuelas de pensamiento al respecto. Algunos sugieren orientarlo hacia el Norte porque es la dirección más enraizada en la tierra. Otros recomiendan que la cara del altar de al Este, porque es la dirección por donde sale el Sol y la Luna. Cada dirección tiene su significado especial, y un lugar que representa. Por lo tanto, puedes orientarlo hacia donde te quede más práctico y cómodo, o a la dirección que resuene en tu corazón.
Los altares son extremadamente personales, así como también muy interesantes. No existe ‘bien’ ni ‘mal’ en términos de construir uno, ya que contiene objetos de poder, sagrados para quien los posee, y es precisamente ahí donde radica su uso, su importancia, y todo lo que de ello se desprenda.»
De este texto se desprende que en un altar sólo debe ir lo que resuena con nosotras. No hay maneras correctas, es 100% personal e íntimo. No hablamos sobre credos ni religiones, el altar es universal y transversal a todas las creencias. También puedes ubicar en él elementos que representen los puntos cardinales, los elementos, tu zona geográfica, tus ancestros, etc.
Espero que a través de estas instancias, ya sea construir un altar, meditar, o lo que prefieran, puedan conectar con su verdad interior, con su intuición, y llevar una práctica espiritual constante, que enriquezca su mente y su espíritu. En Andes Guardianes estamos al servicio del desarrollo y autocuidado de cada uno, para así poder entregar lo mejor a nuestra comunidad.