Por estos días, somos testigos de un evento astronómico que se repite cada año, y que a lo largo de los siglos, ha marcado el compás del tiempo para numerosas civilizaciones más antiguas que la nuestra. Solsticio de Invierno para el Cielo Sur, Solsticio de verano para el Cielo Norte, es -para nuestro territorio- el momento donde el sol alcanza la menor altura en su recorrido por la bóveda celeste. Si contamos un año como una vuelta completa del sol, lo contamos a partir del solsticio, donde tendremos el día más corto y la noche más larga. Si contamos así, entre el 21 y el 23 de Junio estamos celebrando el año nuevo ancestral, el inicio de este gran ciclo de 12 lunas.

Mientras que el solsticio toma un par de días de órbita y movimientos celestiales, el día 24 de Junio (hoy, según el calendario Gregoriano) es el día en que nuestra civilización honra y celebra la fiesta del Inti Raymi, donde en la fortaleza Sacsayhuamán los descendientes del Imperio Inca siguen venerando al dios Sol. La noche más oscura, la noche de las fogatas, los días de danzas y rezos toman forma alrededor del mundo, cada tribu con su cosmovisión, todos en una comprensión compartida del universo que habitamos.

Por estos días se celebran en el Cielo Sur -oh, coincidencia- el año nuevo Aymara en tierra de nuestros hermanos de Bolivia, el We Tripantu de los Mapuches en tierras australes, y, a su debido tiempo, este día corto de noche oscura será celebrado por celtas y mayas, en Diciembre, cuando el invierno asome por sus tierras, cuando los cristianos acomodan el nacimiento del niño jesús a las tradiciones ancestrales, el día 24 de Diciembre, solsticio de invierno para los nativos del Cielo Norte.

El Solsticio es también un punto de inflexión, es sólo por una noche que las tinieblas triunfan sobre la luz, ya que desde hoy, las noches comienzan a hacerse más cortas, y los días más largos, hoy el mundo empieza a prepararse para que el Astro Rey este cada vez mas cerca, hoy es su nacimiento y su camino es brillar. Hoy honramos la oscuridad para dar paso a la luz. Hoy renacemos bajo la protección de los Andes Guardianes.