Este miércoles asistí como aprendiz muy primeriza a uno de los workshop de bordado contemporáneo de Nos gusta bordar, un colectivo fundado por dos amigas inspiradas y apasionadas por los hilos, que ya reúne más de 16.200 personas en sus redes sociales.

Son las 6 de la tarde, y salgo de mi casa rumbo al taller, que es en el departamento de la Jose, nuestra profe el día de hoy. Llego un poco más temprano y está la mesa lista con todo, galletitas y humus hecho por la dueña de casa, bastidores, lápices, agujas, y muchos hilos, done tengo que elegir la combinación de colores con la que trabajaré hoy, “elige con tiempo, es terapéutico”, me indica la Jose. Yo me derrito de amor por los colores. Cambio mi elección 5 veces y al final me quedo con una paleta que me recuerda el bosque.

Cuando terminan de llegar las otras asistentes (somos 6 mujeres) corren rondas de limonada, trufas y más galletitas. Escuchamos con atención la definición del estilo de bordado que haremos hoy (aunque a mi se me va la onda porque la decoración de la casa es muy bonita y me pongo a mirar), y luego comenzamos a bordar, con un punto que le decimos “rompe-hielo”. Intuitivamente agarro el bastidor, acomodo el género que nos entregan, donde está el dibujo que elegí previamente, y vamos dando unas puntadas.


El taller es muy aprender haciendo, como me gusta a mí. El tiempo se pasa volando, revisamos 6 puntos distintos, y cada una avanza a su ritmo. Estoy súper súper concentrada todo el tiempo, de hecho, cuando hago cosas con las manos es cuando único descanso realmente, siento como si se me “desenchufara” el cerebro de todas las listas y cosas en las que pienso constantemente. Es completamente sanador.

Después de 3 horas de puntadas, ya tenemos una “matea”, una “cuadrada”, una “perfeccionista”, y una “callada”. Adivinen quién era la callada y cosió el bastidor al mantel. Jaja, sí, yo. Demasiado entusiasmo. Para cerrar, revisamos los avances de todas, y la Jose nos trae sus libros favoritos, donde vienen muchas fotos con el paso a paso de unos bordados preciosos, hechos por Yumiko Higuchi, que me recuerdan el invierno nórdico, a pesar de que la autora es Japonesa.


Me voy con mi pequeño bastidor, feliz con haber aprendido distintos puntos, y ansiosa de terminarlo en cualquier paradero o sala de espera donde me pille desocupada. Además del bastidor con el diseño, nos llevamos las 4 madejitas de hilo, tijeras, apuntes, muchos datos de dónde comprar materiales, y unos hilos metálicos preciosos que nos convidó la Jose.

Ahora los datos!

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Si quieres consultar libros de bordado, encuentras los de Yumiko aquí y aquí.

También les dejamos unas imágenes de nuestro stories de Instagram que tomamos el día del taller. Síguenos como @andesguardianes.