Hace algún tiempo subí un vlog compartiendo mis desayunos durante 1 semana. En este video aproveché de mostrar cómo preparo mi leche vegetal de cáñamo, porque me habían preguntado un par de veces. La verdad es que no puede ser más sencillo, se hace igual que cualquier leche vegetal, y la receta está por todo internet, pero, paradójicamente, el video hizo que hubieran aún más dudas jajaja. Así que mejor hice un video especial sólo para mostrar cómo preparo esta delicia.

Las leches vegetales no son algo nuevo. Yo vengo haciendo la mía desde el 2010 aprox. Antes de eso probé algunas en caja y otras en polvo, y desistí rápidamente de usarlas al leer los ingredientes: azúcar, goma, saborizante, espesante… en ese orden. Y las semillas? brillaban por su ausencia. Con el tiempo dejé la leche de arroz y la de avena porque no compatibilizaban bien con mi alimentación. Probé la de nuez y la de almendras, más altas en grasa y proteínas, que es ideal para mí, pero seamos honestos, un poco caras para la mayoría.

En esta búsqueda llegué a mis leches favoritas de hoy: la de cáñamo, de coco, y de maravilla (girasol en otros países). Las tres son altas en grasas y proteínas, aportan bastante calcio y minerales, y son semillas económicas que encontramos en abundancia en tiendas de salud, tostadurías (tiendas de semillas), e incluso, tiendas de alimento de mascotas y animales, que es donde compré 3 kilos de cáñamo a $4.000 pesos la última vez, algo así como 8 USD.

 

 

La leche de cáñamo en particular, mi favorita, tiene un sabor fuerte y terroso que me encanta, porque no me hostiga, y combina bien con recetas dulces como chocolate caliente, y saladas como quinoa y salsas. Además, es rica en nutrientes como magnesio, calcio, fósforo, vitamina D, vitamina B y omega 3, siendo éste último un ingrediente esencial en dietas antiinflamatorias, y que cuidan la salud del corazón.

¿Qué necesitas para prepararla? Un filtro de tela, yo uso uno de @mantitaprimavera. Si no tienes, te sirve un trozo grande de gasa, o incluso una polera vieja, pero el filtro es más cómodo, resistente, fácil de lavar, y fácil para mantener limpio. También necesitas 1 taza de semillas de cañamo o hemp, una licuadora, y agua filtrada. Para el agua filtrada, en mi casa usamos un filtro que tenemos instalado en el grifo, o un filtro de jarro. Las semillas de cáñamo, en chile vienen con cáscara, y con ramitas y piedras. En otras partes vienen peladas sin cáscara, si es el caso de tu país, puedes omitir la parte de filtrar.

 

Ingredientes

1 taza de semillas de cáñamo o hemp

900 ml de agua filtrada

agua para el remojo

filtro de tela

licuadora

frasco de vidrio

 

Preparación

  1. Activa tus semillas. Es muy importante siempre activar las semillas remojándolas en agua fría por al menos 6 horas. Para saber más sobre esto descarga mi ebook aquí.
  2. Una vez activadas, enjuaga y limpia bien. Licúa con el agua filtrada. Yo uso una nutribullet, si quieres la tuya usa el código “constanza” para obtener un descuento especial en nutribulletchile.cl
  3. Una vez licuado, filtra hasta que la fibra esté súper seca. Luego envasa en tu frasco de vidrio y listo!

 

Los reemplazos

Nunca en mi vida he visto una receta donde alguien no quiera reemplazar algo. Al parecer es una ley natural, las recetas están hechas para romperse o alterarse, al igual que las reglas jajaja. Si no quieres usar semillas de cáñamo, puedes usar las que prefieras, siguiendo la proporción. Mis favoritas en este momento son coco y maravilla, además de cáñamo, por supuesto.

 

Espero que la prueben y la disfruten!