La luna llena es una fase de la luna que, como vimos en el post anterior de la Serie Lunar, simboliza la completitud, es un tiempo de activación, ideal para perfeccionar ideas, celebraciones, y renovar compromisos, tanto con personas, como con proyectos. La luna llena es poderosa y bajo su energía se cierran tratos, se cumplen acuerdos, y se sellan promesas.

En esta Luna (que dura 24 hrs, y que podemos ubicar fácilmente mirando al cielo o consultando un calendario), todo lo decretado se vuelve más poderoso, por lo que es un excelente momento para manifestar lo que está en nuestro corazón y en nuestros pensamientos.

Ante la creciente cantidad de dudas que vemos en nuestros lectores, desarrollamos este paso a paso para guiar un pequeño momento de reflexión y manifestación. Les rogamos que nunca sigan al pie de la letra ni lean de manera literal lo que aquí escribimos, cada persona es única y tiene su propia manera de desarrollar su espiritualidad.

Recordando a Violeta Parra, a 100 años de su natalicio, el canto a lo humano y lo divino es algo que se encuentra en lo más profundo y a la vez lo más cotidiano de cada uno, ser persona es ser corriente y ser astral al mismo tiempo. Estamos hechos de polvo de estrellas, y de carne, y de hueso. Esta dualidad es lo que nos da vida. Nuestro espíritu en este cuerpo frágil es lo que nos hace ser lo que somos. Todos diferentes, hijos de una misma madre, todos curiosos de las estrellas.

 

Tiempo de manifestar

 

Al manifestar nuestros deseos, estamos decretando una nueva realidad. Enviando un mensaje fuerte y claro al universo, y al mismo tiempo a nosotros mismos. Nuestros pensamientos se materializan y se convierten en acción.

Ahora, vamos paso a paso, a preparar nuestro lugar especial.

 

  1. Reúne elementos importantes para ti. Pueden ser tus piedras, un cuaderno, incienso, o lo que sea que guarde para ti una fuerza especial. Los objetos significativos generalmente guardan un significado especial para su dueño, simbolizan algo. Teniendo cerca este símbolo, tienes cerca un pedacito de tu universo personal.
  2. Crea una atmósfera de respeto. Un espacio sagrado de manifestación, es similar a un lugar donde los fieles acuden a rezar. A simple vista puede que no haya nada especial en el lugar mismo, pero, como dicen los Cristianos “dios está en cada piedra”. Tu lugar no necesariamente tiene que ser especial ni adornado de una manera en particular. Busca un lugar que te entregue privacidad, donde haya respeto por tus creencias y actividades, y calma, por sobre todo, para que puedas tener un pequeño momento de reflexión y encuentro contigo.
  3. Aclara tu espacio y tus pensamientos. Limpia tu lugar de objetos cotidianos, los vasos, las listas, los lápices, todo lo que no aporte a tu momento debe ser guardado. Tus pensamientos también, la micro, las cosas pendientes, ese mensaje que tienes que enviar, todo puede esperar.
  4. Medita o relájate al menos por 5 minutos. Con tus pensamientos y espacio más “en orden”, dedica 5 minutos a una meditación breve, calma tu mente, deja de lado las ideas que vayan llegando, no “enganches” en ellas. Respira. Inhala y exhala intentando observar lo que tienes cerca.
  5. Deja espacio a lo que hay en tu corazón, sin juicios. Ahora que hay más calma, abre esa puerta que normalmente permanece cerrada. Qué hay bajo todo lo cotidiano? Qué necesito, en lo profundo de mis pensamientos? Qué hay en mi corazón? Dedícale unos momentos a bucear estas ideas. Es muy importante que no hagas juicios de valor, ni caigas en pensamientos negativos, mantén un diálogo honesto contigo.
  6. Tiempo de manifestar. Ahora sí, toma todo el tiempo que necesites en el paso anterior. Cuando sepas qué hay en este momento dentro de ti, toma un lápiz y escribe. Es necesario escribir en forma de afirmación, de manera positiva, lo que sea que necesitemos. Ojo, no estamos pidiendo un deseo a la torta de cumpleaños ni al hada de los dientes. Estamos en un diálogo con nosotros mismos y con nuestras necesidades de desarrollo espiritual. Al escribir nuestras afirmaciones en forma de frases positivas, el mensaje que enviamos al universo (y que enviamos a nuestra propia mente) es clarísimo y sin posibilidad de error.

 

A continuación, les dejamos una frase más universal, que puede adaptarse a tus necesidades. No necesitas repetir exactamente este mismo párrafo, la idea es que cada uno escriba sus propias afirmaciones en base a lo que necesita en este momento presente.

“Soy luz, soy amor. Soy un ser vivo en armonía con el entorno que me rodea. Aprendo de mis errores, aprendo de las cosas que no resultan como esperaba, y aprendo también a soltar las expectativas cada vez más. Espero con los brazos abiertos lo que la vida me entrega, abrazo lo nuevo, lo indeciso, lo desconocido, lo rutinario, abrazo el cambio, abrazo el sol y la tempestad, abrazo la vida misma.

Soy luz, soy amor. Entrego cariño y amor a cada ser vivo que presencio, en la forma en que se necesita en cada instante. Recibo cariño y amor en la forma en que mi ser lo necesita. Entrego compañía, escucha, apoyo, cuidado, y recibo reciprocidad en cada sol y en cada luna.

Soy luz, soy amor, soy unión, soy paz.”

 

7. Observa el ciclo lunar. Mantén tu atención en el cielo por las noches, observa la luna como va mutando, como avanza en su danza con la luz y se nos revela parcial, total, completa, y se esconde nuevamente. En la próxima luna llena, abrirás tu cuaderno donde lo dejaste hoy, y verás tu propia transición.

 

 

Lo que acabas de leer puede ser también un rezo, una plegaria. Un diálogo con el universo y con nuestro interior, en otros contextos recibe el nombre de ‘oración’. Siempre con respeto. Se da la confusión constantemente, y a veces se habla de hechizos, de amarres, o de pedir cosas, como si hubiera una entidad cumpliendo una lista de regalos. En Andes Guardianes no promovemos ninguna de estas prácticas. Aquí compartimos herramientas para nuestro desarrollo espiritual, para crecer como personas, conectarnos con nuestra intuición, y alimentar nuestra fe y espiritualidad, independiente de la religión que profese cada persona.

 

Bendiciones.