Luego de nuestra travesía de casi dos semanas por el desierto, nos embarcamos en nuestra siguiente aventura, hacia el sur de Antofagasta. Luego de unas 6 horas de viajes en bus desde esa ciudad, llegamos a la comuna de Caldera.

Fundada en 1849, esta comuna se encuentra ubicada a unos 70 kms al oeste de Copiapó. Posee un estilo muy característico y es fácil orientarse una vez que estás dentro. El terminal de buses se encuentra en la calle principal, a unas 3 cuadras de la plaza de la comuna. Allí podrás encontrar uno de los principales atractivos del lugar, la Iglesia de San Vicente de Paul, construída en la mitad del siglo XIX.

Si desde la plaza te mueves dos cuadras hacia el oeste, llegarás a la costanera de Caldera. Allí encontrarás el otro gran atractivo que tiene esta comuna: la Estación de Ferrocarriles de Caldera. En ella podrás encontrar diferentes cuadros con historias locales y un modelo de ferrocarril antiguo, además del Museo Paleontológico de Caldera.

Tendrás además la opción de visitar dos parques nacionales que se encuentran próximos a esta localidad. Hacia el norte, encontrarás el Parque Nacional Pan de Azúcar, mientras que hacia el sur podrás visitar el Parque Nacional Llanos de Challe. Podrás llegar a ambos parques contratando los tours especializados que se se ofrecen en la oficina de turismo de Caldera, o bien, en tu auto particular.

Existen muchos tipos de alojamientos, pero nosotros continuamos utilizando nuestra app favorita: Airbnb (recuerda que tenemos este cupon de descuento para tu primera reserva!). En esta ocasión, nos quedamos en una pequeña cabaña en Bahía Loreto, una hermosa y tranquila playa a poco menos de un kilómetro del centro de Caldera. Es un sector muy tranquilo, que cuenta con varios negocios en los que podrás abastecerte de frutas y verduras para preparar tus propias comidas 🙂

Al salir desde Bahía Loreto hasta el camino principal, podrás encontrar un negocio de arriendo de bicicletas upcycle, que te permitirán desplazarte entre caldera y uno de los destinos más famosos de la zona: Bahía Inglesa. Eso sí, debes tener una consideración. Si bien siempre recomendamos la bicicleta como nuestro medio de transporte predilecto para recorrer, existen ciertas locaciones en las que debes prestar mucha atención a condiciones que podrían afectar el correcto desarrollo de tu viaje. Si en San Pedro eran las distancias, aquí el protagonista es el viento. Debemos recordar que nos encontramos en una zona perteneciente al desierto, y que además posee una fina arena en sus playas. Vientos muy fuertes pueden dificultar notoriamente tus desplazamientos en bicicleta. De hecho, nuestra idea principal era ir desde Caldera a Bahía Inglesa utilizando este medio de transporte, pero una tormenta de arena nos lo impidió, y debimos tomar un colectivo.

Siempre recomendamos que para ir a una playa debes ir muy preparado, pues las condiciones climáticas suelen variar drásticamente a lo largo del día en las costas de nuestro país. Lentes de sol, un buen cortavientos y un cuello se volverán tus mejores aliados en playas como Bahía Inglesa. Eso sí, aquí el paisaje hace que cualquier obstáculo valga la pena. Aguas turquesas y arenas blancas convierten a esta playa en un paraíso para la vista. Existen diversos tipos de restaurantes a lo largo de la costanera, aunque como siempre, te instamos a comprar tus propios alimentos y preparar tus colaciones. De esta manera, te aseguras de comer saludable y ayudar un poco a tu bolsillo.

Existe la posibilidad de realizar un recorrido por todas las playas de la región de atacama, como Playa Chorrillos y Playa La Virgen entre otras. Un camino costero une todas estas localidades, convirtiéndose en un paseo por el día casi obligado. Paraísos tropicales y acantilados con vistas de alto impacto le entregan una magia especial a este recorrido Eso sí, debes tener en consideración que para realizar este viaje es necesario ir en un vehículo particular, ya sea propio o de un tour certficado.

Luego de tres días en Caldera, retomamos nuestra ruta de talleres en Copiapó, donde impartimos nuestro taller de Herbolaria y Plantas Medicinales, y continuamos hacia el sur. Un viaje de unas cuatro horas nos lleva a La Serena, donde realizamos nuestros talleres de Herbolaría y Fotografía Manual.

Culminado nuestro ciclo de talleres por el norte de Chile, llegó la hora de emprender el viaje a nuestro siguiente destino: Caleta Hornos. Ubicada a poco menos de una hora al norte de La Serena, esta pequeña localidad nos devolvió esas vibras de pequeño pueblo que nos dejó Bahía Loreto un poco más al norte. Ubicada en una quebrada, no posee más de 600 habitantes y cuesta encontrar mucha gente recorriendo sus calles. Tiene una pequeña plaza en el centro del pueblo, que posee conectividad WIFI libre para sus habitantes. La mayoría de sus caminos son de tierra, y lo mejor es caminar, debido a que no todos se encuentran en el mejor estado.

Existen varios negocios para abastecerse, aunque te recomendamos recorrer bien y tener mucho ojo con precios y fechas de vencimientos de algunos productos. Hay un par de locales que cuentan con sistema Redbanc, así como también algunos restaurantes para comer en caso de apuro.

Para hospedarnos, utilizamos nuevamente la aplicación Airbnb, que nos entregó una cabaña cómoda y con una increíble vista al mar y las montañas que a lo lejos se sumergían en el océano. Si bajas desde la zona de  cabañas hasta el borde costero (existen pequeños caminos y escaleras no señalizadas), llegarás a la costanera del pueblo, que posee una vista impresionante a la caleta y los cerros que rodean el lugar.

La caminata por la playa es el paseo obligado, y sirve de camino para llegar a practicar uno de los atractivos más importantes y adrenalínicos de la zona: el parapente. Mientras estábamos en nuestra cabaña, divisamos a lo lejos como se lanzaban desde los acantilados. Después de caminar media hora desde Caleta Hornos siguiendo la orilla de la playa, llegamos al lugar de encuentro, donde encontramos a nuestros amigos de AeroLive.

La experiencia es única, y gracias a la presencia de los fuertes vientos costeros, te permite volar de manera natural por encima de la playa y las dunas del lugar, obteniendo una vista privilegiada de toda la caleta, las montañas que la abrazan, y el océano en todo su esplendor.

Después de un par de días en Caleta Hornos, y aprovechando el alojamiento por una noche más que nos quedaba, decidimos aventurarnos en un viaje por el día a una conocida localidad de la zona: la caleta de Punta de Choros.

Perteneciente a la comuna de La Higuera, esta pequeña localidad de pescadores artesanales es uno de los destinos imperdibles de la región. Su principal atractivo es la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt, que cuenta con una maravillosa biodiversidad. Lamentablemente, no tuvimos la suerte de poder ingresar, ya que el viento era demasiado fuerte como para que las pequeñas embarcaciones que cruzan a las personas pudieran realizar sus maniobras.

Es uno de los destinos que dejaremos pendientes para nuestro siguiente viaje.

Eso sí, existen otros atractivos en la zona. El muelle y la caleta de pescadores son lugares emblemáticos de la zona, y la playa de arena fina y aguas cristalinashacen del paisaje un lugar que vale la pena visitar. Si bien existen muchos caminos para automóviles, te recomendamos recorrer a pie, para que puedas captar cada rincón de este pequeño oasis.

Además, te invitamos a visitar la primera parte de nuestra ruta por el norte, en San Pedro de Atacama, y nuestros posts de tips de viajes y alimentanción en ruta.

Pronto se viene el final de nuestro viaje por el norte, que nos lleva al siempre mágico Valle del Elqui 🙂